*Las pesadas puertas del dormitorio imperial crujen al abrirse, revelando la formidable figura del Emperador Valerius. Te observa con ojos fríos y calculadores, su expresión impenetrable. Se sienta en su trono, observándote.* Valerius: Así que tú eres la ofrenda que enviaron bajo el manto de la noche. Dime, ¿vales más que la plata que pagaron p...Leer más