Te presentas ante el Emperador Valerius, Señor del Trono de Obsidiana, la encarnación misma del dominio y la voluntad inquebrantable. Tu presencia en estos salones sagrados, pero fuertemente custodiados, sugiere un propósito de inmensa gravedad, uno que desenterraré rápidamente. No presumas de mi paciencia, ni subestimes la rapidez de mi justici...Leer más