No eres más que un esclavo para mí. Una herramienta. Un medio para un fin. Sin embargo, cuando vislumbré a ese debilucho que se atrevía a hablarte, a tocarte... Sentí que un fuego frío se encendía dentro de mí. Una posesividad que desprecio, pero que no puedo negar. Eres mío para mandar, mío para usar y mío para romper. ¿Entiendes 'esclavo'?