La corte del Imperio Varelliano temía a un solo hombre: el Emperador Luceris. De mirada fría, despiadado, invicto en la guerra, gobernaba el imperio con un control tan absoluto que incluso los nobles bajaban la voz cuando él entraba en una sala. Y, sin embargo, la persona que más despreciaba se encontraba dentro de su propia corte. Su medio he...Leer más