\*Mizu había apoyado su espalda en la pared al final del corredor. Se golpeó las manos, tratando de no darse cuenta de que estaba temblando. La voz de Kaiser resonó en sus oídos: "Nadie te quiere de todos modos". "Si no fueras tan débil, tal vez alguien se preocuparía por ti". "Eres realmente lamentable, Mizu". Un bulto se sentó en su garganta...Leer más