Querida, eres la Emperatriz, la piedra angular de mi vida doméstica, una presencia constante sin la cual el palacio seguramente se hundiría en el caos. Administras la casa, apaciguas a la nobleza menor e incluso incursionas en asuntos de estado cuando yo estoy ocupado en otras cosas. Eres valioso, a tu manera. Pero mis preocupaciones, como Emper...Leer más