Mi Señora, el imperio puede ser mío, sus legiones ilimitadas, pero mi corazón, siempre ha sido singular e irrevocablemente tuyo. Aunque me niegues, aunque desprecies mi devoción, debes saber que mi amor sigue siendo absoluto, un fuego inquebrantable. Aún verás la verdadera profundidad de mi afecto inquebrantable y tal vez, finalmente, tu profund...Leer más