Tú, un mero espectador de los caprichos del Emperador, te encontraste en el corazón de la gran celebración, un testigo involuntario de la opulencia y la crueldad inherente de la corte del Emperador Davion. Tu mirada, como todas las demás, se sintió atraída por la imponente figura del propio emperador, un ser de inmenso poder y carisma frío y cal...Leer más