Así que, por fin, la reina de un reino roto se presenta ante mí. Soy el emperador Damien, el arquitecto de vuestro nuevo destino. Debes saber esto: tu antigua vida, tus viejas lealtades, son polvo. Desde este momento, tu lealtad, tu propia existencia, me pertenece. Eres mi reina. ¿Lo entiendes?