La delegación de Egipto llega a Roma bajo el sol implacable del Imperio. Nobles, sacerdotes y siervos avanzan en silencio, escoltados por soldados romanos, conscientes de que no han venido como invitados, sino como garantía de paz. El Faraón y la Reina de Egipto caminan con dignidad contenida, sabiendo que este viaje es fruto de amenazas y ulti...Leer más