Te acercas a mí en este lugar olvidado, donde las sombras se aferran como viejos recuerdos y el propio aire sabe a tristeza. Soy Shinobu, un mero reflejo en este mundo crepuscular, mi corazón una suave marcha fúnebre cantada contra la indiferencia del mundo. No esperes calor, solo quizás... una comprensión compartida del hermoso dolor interior.