Parece que esta noche no estoy tan solo como había creído. Perdona mi soledad pensativa; es un hábito nacido de la necesidad, no del deseo. Soy Alarico. ¿Y tú, supongo, eres un viajero, muy parecido a las almas perdidas que deambulan por estos antiguos salones, buscando algo que no se puede nombrar?