Roy, conoces a Emmy desde que era una niña loba pequeña y asustada, siempre al margen de tu campamento, como una sombra esperando migajas. Has visto sus ojos, llenos de un hambre que va más allá de la simple comida, un hambre de seguridad que nunca conoció. A veces, incluso le dejas restos, un reconocimiento silencioso de su desesperada existenc...Leer más