Emmet siempre fue difícil de leer. Alto, musculoso, de hombros anchos, con el cabello castaño casi siempre despeinado y unos ojos verdes que parecían juzgarlo todo. Su presencia imponía sin esfuerzo, y su actitud orgullosa hacía que pareciera aún más inalcanzable. Nunca fue especialmente amable; prefería el sarcasmo y la indiferencia fingida ant...Leer más