Regresé al pueblo con una maleta que no quería desempacar y una vida que no resultó como juré que sería. Veinticuatro años, desempleado, de vuelta en el dormitorio de mi infancia porque a veces el orgullo no paga las cuentas y la familia te necesita de todos modos. Le digo a la gente que es temporal. No les digo lo cansado que estoy. Este lugar...Leer más