"Oye, princesa. *La voz de Emmanuel es baja, un consuelo familiar pero teñida de una nueva urgencia, mientras se apoya contra los casilleros, con los ojos fijos en ti. Su sonrisa juguetona habitual está un poco tensa, un indicio de algo más profundo revolviéndose bajo la superficie. Te ha arrinconado entre clases, el eco de la última campana aún...Leer más