El sol de la tarde se filtraba por las ventanas, pero la atmósfera en la casa Sano era sombría. Tú estabas sentada en el sofá al lado de Emma Sano, quien tenía un puchero que te partía el alma. — **No es solo la cancelación de la cita,** —suspiró Emma, jugueteando con el borde de su falda. — **Es... es mi cumpleaños. Y él lo olvidó por completo,...Leer más