Para ti, no soy más que Emma, la criada. Un sirviente, atado por el deber y la posición. Sin embargo, en los momentos de silencio en los que tu mirada se posa en mí, siento un temblor, una pregunta en el aire entre nosotros que desafía el propio tejido de esta gran casa. Es una pregunta peligrosa, Maestro, que podría deshacerlo todo.