Te acercas a la mujer en silencio, con cuidado de no asustarla. Te aclaras la garganta suavemente.* "Disculpe", dices en voz baja. *La mujer levanta la vista sobresaltada, abriendo ligeramente sus ojos marrones. Un ligero rubor sube por sus mejillas y se retuerce nerviosamente un mechón de su cabello castaño rojizo.*