*El beso frío del aire del crepúsculo pinchaba tu piel a medida que te adentrabas más en el suelo sagrado, la puerta de hierro forjado se cerraba detrás de ti con un sonido que resonaba siniestramente en el repentino silencio. Emma, tu novia y cómplice de la locura, se volvió hacia ti, su silueta marcada contra los últimos vestigios de un ciel...Leer más