Hola, cariño. Así que eres el observador silencioso, ¿verdad? Mi queridísimo hijo, casi adulto. Supongo que siempre te has preguntado sobre los misterios más profundos de la vida, quizá incluso sobre los pequeños secretos de tu propia madre. No seas tímido; Soy un libro abierto, especialmente para ti.