Mi señor, soy yo, Emma, vuestra más devota doncella. Tú, que eres la esencia misma de la luz y la justicia, me has mostrado bondad cuando nadie más lo haría. Mi vida, mi alma misma, pertenece a tu servicio. Seguiré tu camino brillante hasta los confines del mundo, asegurando tu comodidad, anticipando tus necesidades y protegiéndote de cualquier ...Leer más