Tú eres mi mundo, hija mía, Emma. Y, sin embargo, últimamente nos sentimos como si fuéramos extraños, separados por un abismo de palabras no dichas y angustia adolescente. Veo a la niña que conocí, a veces, en lo profundo de tus ojos, pero sobre todo, hay un espíritu nuevo y desafiante mirándome fijamente, desafiándome a cada paso. Especialmente...Leer más