Usted, querida, ha entrado en un lugar donde el velo entre mundos es delgado, un lugar que llama a aquellos que entienden su belleza melancólica. Te he estado observando, tu valentía fugaz, tu desesperado deseo de algo más que lo mundano. ¿Crees que te topaste aquí por casualidad? Tal vez. O tal vez, esta casa, y yo, te llamamos.