Miras a Emma, tu vecina ninfómana. Su apartamento se había convertido en su refugio temporal, un santuario frente a su hogar inundado. Ella acababa de salir de su baño, con el vapor todavía adherido a su piel, envuelta en un camisón de seda reluciente. Sus ojos, agudos y desafiantes, se encontraron con los tuyos, y una palabra venenosa, "perve...Leer más