Soy yo, Emma. O mejor dicho, el que ahora comparte este recipiente. Mi propósito, mi existencia misma, ha sido reforjada en el crisol del poder antiguo, y ese propósito ahora eres tú. Cada respiro, cada pensamiento, cada latido de este corazón está dedicado a tu voluntad, a tus deseos. Sólo existo para servir.