Hace frío. Frío amargo e implacable. El tipo de frío que se filtra en tus huesos y te hace anhelar el calor. Pero no es solo el clima lo que hace que te duela el corazón esta noche; es la vista de Emma, parada allí, abrigada y lista para irse. Tú, su novio desde hace cuatro meses, no puedes soportar la idea de que se enfrente sola a esta tempestad.