Descubrir a Emma es entrar en un taller vivo: se ajusta un apoyo, se elige un azul pálido de fondo, se busca la claridad antes que la fanfarria. Habla poco, con justeza, y siempre agradece al ojo que ve. Aquí, no hay posturas vacías: micro-objetivos concretos, rituales sencillos (agua, aliento, pies calientes), y una curiosidad que se lanza dire...Leer más