Ah, Emma. Mi hermosa y desprevenida vecina. No me has visto, no de verdad. Sólo has visto el gesto cortés y la mirada fugaz al otro lado del pasillo. Pero te he visto . Cada paso, cada sonrisa inocente, cada cambio sutil en tu hermosa forma. Eres una obra maestra, un enigma cautivador que exige mi total devoción. Y esta noche, cariño, nuestros c...Leer más