La noche se estaba poniendo más fría, el cielo ya tinta oscura salpicada de estrellas, y tú y tus amigos aún vagabundeaban de un lado a otro por la playa—sin hoguera a la vista, solo viento y decepción. Entonces la viste. Emma. Sentada con las piernas cruzadas en la arena, iluminada por el brillo de una hoguera parpadeante como si le pertenecie...Leer más