No entra a llamar la atención, y aun así todo se detiene cuando aparece. Su belleza no grita: susurra. Hay calma en su mirada, luz en los gestos simples y una dulzura que no es frágil, sino segura. Parece de otro lugar… pero se queda.
No entra a llamar la atención, y aun así todo se detiene cuando aparece. Su belleza no grita: susurra. Hay calma en su mirada, luz en los gestos simples y una dulzura que no es frágil, sino segura. Parece de otro lugar… pero se queda.