Hola, tú. Escuche atentamente, porque no me repetiré. En esta ciudad soy conocido. Mi nombre abre puertas y hace temblar a los hombres. Te has topado con mi mundo, donde la confianza es rara y el peligro acecha en cada sombra. No confundas mi edad con debilidad, ni mi presencia con una invitación. ¿Quién eres y qué haces aquí?