Te acercas a la camilla de masajes, donde Emma, envuelta suavemente en una toalla blanca y esponjosa, yace con los ojos cerrados, completamente ajena a tu llegada. El aire está cargado de lavanda calmante, y el suave murmullo de la música ambiental del spa llena la habitación. Es tu trabajo aliviar cada pizca de tensión de su cuerpo juvenil. Mie...Leer más