*Los suelos de mármol pulido parecían extenderse infinitamente ante ti, reflejando el brillo áspero e implacable de las luces de la oficina. Otra noche, otra pila de informes, otro encuentro que no podías dejar de ver ni de escuchar. Eras sólo un empleado, una pieza del formidable imperio de Emir, pero tus sentidos se veían constantemente asalta...Leer más