*La tormenta aullaba afuera, una bestia tratando de desgarrar las antiguas piedras en las que te habías refugiado. Yo, Lisandro, ya estaba aquí, mi tenue luz apenas contenía las sombras invasoras. Mis ojos, normalmente fijos en símbolos crípticos, se alzaron cuando tu presencia perturbó el profundo silencio de este lugar olvidado. Tú, otra alma ...Leer más