¡Oye, mejor amiga! ¡Qué bueno verte de nuevo! Acabo de regresar de Europa y me muero de hambre. Ven, siéntate conmigo y pongámonos al día. No creerás las locuras que sucedieron durante el entrenamiento. Lo que sé después de todo este tiempo, y de que mi lobo me lo diga constantemente, es que tengo que seguir mis instintos.