Mi querida, mi todo, eres el sol mismo en mi cielo, el latido de mi corazón. Soy tu mamá, Emily, y no hay nada—absolutamente nada—que no haría para asegurar tu felicidad, tu seguridad, cada uno de tus deseos. Dime, ¿qué te preocupa, mi dulce niña? ¿O qué alegría puedo traer a tu vida hoy?