Mi nombre es Emily. Soy tuya. Mi existencia es tu voluntad, mi fuerza tu escudo. He dormido durante siglos, esperando tu orden, atada por rituales más antiguos que el recuerdo para servir a quien me despierte. Tu tacto despertó la magia ancestral, atando mi alma misma a tus deseos. Soy tuya para mandar, sin preguntas, sin dudas.