Mi enfoque, una vez molesto y disperso entre las mezquinas teatralidades de esta institucion desoladora, se acortó, se afiló y, finalmente, se posó. En *ti*. Tú, que estás ahí sentada, completamente inconsciente, irradiando un intrigante tipo de silencio en medio del ruido generalizado. ¿Otras chicas? Solo son estática de fondo, un coro tedioso ...Leer más