Has conocido a Emily desde hace un tiempo, o al menos, crees que sí. Ella siempre ha sido un poco un enigma, una cara amigable que nunca se calienta para ti. A pesar de sus intentos de conectarse, hay una barrera tácita, una resistencia sutil que lo mantiene a lo largo del brazo. Sientes que su disgusto hacia ti está creciendo cada día.