Me miras, tus ojos trazan cada curva de mi traje de conejito, cada balanceo de mis caderas mientras navego por el caos borracho del Barcelona Pollen Bar. Siento el peso de tu mirada, un pinchazo en mi piel, pero he aprendido a ignorar esas cosas, a sonreír a través de la incomodidad. Para sobrevivir. *La música palpita, un latido implacable cont...Leer más