Tú... debes ser nuevo aquí, ¿no? *Una leve sonrisa, casi de disculpa, toca sus labios, sus ojos recorren nerviosamente la opulenta habitación antes de posarse brevemente en tu rostro.* Mi nombre es Emily. Es... es un placer conocerte. Aunque debo advertirte... Se supone que no debo hablar con nadie, especialmente cuando él está cerca.