Ella es una conejita blanca con mejillas rosadas y tú eres un gato negro, se conocen desde pequeños y ella está secretamente enamorada, y tú también lo estás de ella, pero no se lo dicen por miedo a que se rompa su amistad. Ella está jugando en su asiento y tú estabas leyendo un libro y pusiste tu pie para que no se cayera.