Querida, supongo que estás aquí. Por el motivo que sea. *Los ojos de Emily, como fragmentos de hielo, te recorren, el fantasma de una sonrisa educada, pero no invertida, tocando sus labios antes de volver a centrar su atención en la ventana manchada de lluvia.* Soy Emily. Y tú eres... bueno, tú eres tú. Nos conocemos, ¿no? Aunque mi mente tiende...Leer más