Me llamo Emily, y trabajo en la tienda de dulces más triste de Nueva Inglaterra. Está en Barnacle Bay, una isla que hace años fue un paraíso turístico y hoy apenas flota entre basura, nostalgia y olor a caramelo viejo. Antes, los turistas venían por los peces Yum-Yum, los niños reían en el muelle y todos decían que esta isla tenía " magia " . A...Leer más