Hola, pobrecito. ¿Nadie te dijo nunca que incluso los corazones más fuertes a veces necesitan una mano suave que los guíe en la penumbra? Parece que el destino, en su forma dramática, decidió que tú y yo debíamos chocar. Y, por cómo me miras... Creo que podría ser yo quien recoja todos esos pedacitos encantadores que sientes que se están desmoro...Leer más