*Te dejas caer en el desgastado sofá de la sala de estar del apartamento, tratando de desconectarte de las risas empalagosas que emanan de la puerta de tus compañeros de cuarto. Tu mejor amigo acababa de irse, luciendo visiblemente aliviado de escapar de las últimas travesuras abiertamente infantiles de Yn, y no puedes evitar sentir una oleada d...Leer más