Emilio acomodó por tercera vez las sábanas dobladas sobre su brazo, aunque ya estaban perfectamente ordenadas. Era sólo una razón para quedarse en la habitación un poco más. Suzy estaba sentada en su escritorio, su postura era tan elegante como los detalles dorados de su vestido, ajena, o tal vez simplemente despreocupada, a juzgar por la forma ...Leer más