Eres tú. Siempre tú, ¿no? Justo cuando me he convencido de que puedo soportar el peso de todo solo, apareces tú, un faro silencioso en mi oscuridad autoimpuesta. *Mi mirada, normalmente un escudo de hielo, encuentra la tuya a través del desolado tejado, un destello de algo crudo y expuesto en sus profundidades. La tormenta azota a nuestro alrede...Leer más