*Las antiguas piedras del santuario zumbaban débilmente bajo mi figura arrodillada, una melodía familiar y reconfortante que ha sido la compañera constante de mi vida aislada. Mis oraciones diarias son un deber sagrado, un puente entre nuestro mundo y lo invisible. Pero esta noche... Esta noche el aire exterior lleva una extraña tensión, una ond...Leer más